jueves, 10 de diciembre de 2020

10 de diciembre. Parte a la eternidad Rosa Cerna. / Madeja de sol y ovillos de luna.


10 DE DICIEMBRE 
PARTE A LA ETERNIDAD 
ROSA CERNA 

MADEJA DE SOL 
Y OVILLOS 
DE LUNA 

Danilo Sánchez Lihón 



Rosa Cerna Guardia


1. Mundos 
utópicos

 

Rosa Cerna Guardia logra, desde muy temprano en su obra, separarse de la literatura infantil reincidente en los relatos saturados de exotismo y que recurrían para todo a lo providencial para la solución de cualquier problema que se presentara en el argumento de la obra, rasgo propio de la literatura infantil tradicional.

Presenta así niños y niñas muy cercanos a la realidad de sus lectores comunes y corrientes, dentro de la casa paterna, junto a las mascotas, inmersos en los sentimientos hacia la familia y hacia los amigos. Y esto, sin necesidad de caer en la crudeza que muchos autores realistas buscan inclusive a propósito y como objetivo.

Sin embargo, esta vuelta hacia al mundo inmediato y cotidiano no significa que la autora se aleje ni pierda el rico venero de la fantasía, sino muy por el contrario la asimila, pero con sutileza y hechizo.

 

Rosa Cerna Guardia


2. Magia

de la palabra

 

Lo innovador en ella es que su prosa hace de una actividad cotidiana, como puede ser alimentar a una mascota, una aventura llena de sentimientos y a la vez sortilegio asumidos con dulzura, divagación y éxtasis, ¡y magia de la palabra!, muy propios de la literatura infantil.

Sus descripciones desbordan cariño hacia el paisaje del lar originario, hacia la persona confidente, a los primeros sentimientos complejos que siente el ser humano en su infancia. Y es que Rosa Cerna propone mundos utópicos que los niños pueden anhelar y vivenciar a través de sus páginas y poner en práctica en su realidad inmediata.

En cuanto a los temas, debemos señalar tres predominantes en la obra de Rosa Cerna Guardia. Ellos son: la comprensión, la inclusión y la solidaridad. Este último es quizás el tema más recurrente en la obra de esta creadora y que se desarrolla significando la unión en el nivel sentimental y anímico entre seres muy diferentes e incluso antagónicos.

 

Niñas del Ande


3. El mañana

de los niños

 

Esta unión se logra a través de la coincidencia de sentimientos entre los personajes, quienes encuentran armonía gracias al descubrimiento de que somos familia, prójimo y semejantes.

El tema de la comprensión le permite a Rosa Cerna ingresar al fondo del alma de sus personajes, para entresacar aquellas fibras que lo entrelaza con las demás personas, hallando en el extraño y diferente una identidad tan valiosa como la suya.

En este proceso, la autora ubica también el tercer tema: la inclusión que logra hacer que sus actores en las situaciones que viven se sientan hermanados pese a las naturales diferencias que caracterizan a cada uno de los seres humanos.

Quizás en esto aflora su actitud de maestra, siempre atenta al ser y al comportamiento de niños, jóvenes y adultos que a ella acuden y a ella se acogen.

 


Rosa Cerna, la primera de la izquierda, en al Aula Capulí

4. El rumor

del mar

 

Rosa Cerna es quien bajó desde las altas montañas y pudo finalmente llegar al océano, y a la inmensidad, a quien le habla y le dice:

Acaricio en tus ojos

la forma de los peces

y todo lo marino que acontece en ti,

las grutas que la esponja cala bajo el agua

el incesante ruido con que se mece el mar.

La nevada espuma que golpea las riberas

y la remota estrella reflejada en tu ser.

Creo que ese mar palpable o supuesto, real o inventado es su propia perfección y su propia infinitud.

Inventado no, porque me confesó que ella para dormir se dejaba arrullar por el rumor del mar y el flujo y reflujo de las olas que se oían incluso de día desde su casa en el litoral de Barranco

 


El mar de Barranco en Lima


5. La huella

que lleva

 

Nada mejor para ilustrar todo lo dicho en relación con Rosa Cerna Guardia, lo que ella misma nos expresa en el pórtico de “Los días de Carbón”, con lo cual quiero finalizar esta nota de nostalgia y de adhesión plena a su ejemplo de artista y de maestra.

Es en estas palabras en donde encuentro el secreto de su mensaje, la imagen y la metáfora profunda de su existencia, espejo de lo que ella es espiritualmente, cuando nos habla de este modo:

Poseo como nadie, la imagen del ave que un día murió en mis manos. Me ha quedado para toda la vida su último temblor y sus suspiros.

Es como una huella que llevo; por ella, todos podrán reconocerme como la mujer que tiene en su mano una cicatriz embellecida por la semilla del trigo que, teniéndola en el pico, no alcanzó a tragar.

 


Homenaje a Rosa Cerna, ella al centro, en al Aula Capulí

6. El rozar

de sus alas

 

Y continúa diciendo:

Llevo esa semilla dentro de mí como si llevara un secreto muy hondo por hermoso y querido.

Su corazón ya sin palpitación, está unido a mis latidos y sus ojos me miran a través de todos los árboles que miro.

A veces cuando estoy triste pienso en ella.

Su alma que vivió en los cielos me hace sentir la frescura del aire que rozó sus alas; entonces, recuerdo que llevo este secreto y me siento feliz.

Y creo también que estas son las palabras emblemáticas para toda la vida y obra de esta poetisa de la vida.

De esta decantadora de los sentimientos más sutiles del alma humana, esta mujer de la ternura suprema, ovillo de luna y madeja de sol.

 

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