domingo, 31 de enero de 2021

31 de enero. Piedra de honda plomada. / Hoy, el arco iris de Lima.


31 DE ENERO
PIEDRA DE HONDA PLOMADA

HOY,
EL ARCO IRIS
DE LIMA

Danilo Sánchez Lihón

 


1.

 

– ¡Suban a ver un arco iris en el cielo de Lima!

– ¿Sí? ¿Aquí un arco iris?

– ¡Yo nunca he visto un arco iris en Lima!

– ¡A ver!

– ¡Sí, un arco iris!

– ¡Qué extraño! ¿Qué día es hoy?

– Hoy es domingo 31 de enero del año 2021.

– Sí, pero me refiero ¿a qué día especial es hoy?

– Es el final del mes de enero.

Ladran los perros, cruza un auto por la calle, juegan los niños en el parque y el prodigio permanece quieto y arrobado sobre las casas de la gran ciudad.

 


2.

 

– Es un buen augurio entre tantos males, sobre todo porque sus bases se ven hundidas en tierra.

– O sea no solo es un halo.

– No, completo. Que se hunde uno de sus pies en el Callao, justo en la orilla y su otra planta se hunde en el centro de Lima.

– Nunca antes vi un arco iris tan íntegro y completo en Lima.

– Ya, ver un arco iris aquí, es inusitado.

Y anoche fue un plenilunio, en donde la luna llena ha estado alumbrando desde el anochecer hasta el alba.

– Y hoy el sol ha sido radiante.

– Y no son promesas, ni son solo buenos deseos, sino realidades y bendiciones.

 

Fotos de

Rodrigo Sánchez Lihón

 

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31 de enero. Día del Mago. / Un niño raro y curioso.


31 DE ENERO
DÍA DEL MAGO

UN NIÑO
RARO
Y CURIOSO

Danilo Sánchez Lihón




El que no cree en la magia
nunca la encontrará.
Roald Dahl


1. Ribetes
dorados

 

Este era un mago que al principio era un niño muy raro y curioso. En primer lugar, no quería ser abogado ni médico ni profesor.

Tampoco deseaba ser soldado, ingeniero o contador que se pasara la vida detrás de un mostrador.

Le gustaba, en realidad, todos los oficios extraños sin fama ni reputación. Lo primero que quiso ser fue mago, pero esta espina no sabemos si se le pasó o se le quedó incrustada para siempre. Porque en seguida quiso ser un buen vendedor de helados.

Y nadie sabe cómo se las arregló para hacerse de un cornetín, pero lo cierto es que una tarde apareció tocándolo de modo largo y lastimero como hacen los heladeros de mi lugar.

Para eso también se había conseguido un gorro azul con ribetes dorados como los que tienen aquellos que se dedican aquí a esta labor.

Salió a la calle y casi de inmediato consiguió empleo montado en la parte de atrás de una carretilla de heladero verdadera de un hombre vendedor de helados de muy buen humor a quien le pareció graciosa la imitación que de él hacía el chiquillo.

 


2. ¡No

te vayas!

 

Lo empleó en su triciclo solo por jugar, pero lo extraordinario fue que desde ese instante las ventas de helados subieron a una cifra descomunal que ya no se podía contar.

Y el dinero en las cajas se derramaba, por el éxito exagerado que tenían en esas pocas horas.

– ¡Somos ricos! ¡Somos ricos! –Gritaba en su alegría el buen hombre ya mayor.

Pero el niño a la mañana siguiente vio a un personaje que camina en una cuerda tendida desde la cúpula de la iglesia y que se prolonga hasta la azotea del edificio más alto hacia el lado opuesto de la plaza.

Su deseo fue inmediato: ir también caminando por los aires, como lo hacía el equilibrista desaforado.

 

 


– ¡No te vayas! ¡No me dejes!

Le rogaba el heladero–. Si quieres tú maneja la carreta y yo voy a pie.

Si quieres tengamos el negocio a medias, mitad y mitad. Será tuyo todo lo que tengo. Te casarás con mi hija que es bella como una flor.

– ¡Piensa siquiera un momento!

Implora en su desesperación antes de que él lo deje. Pero nada convenció a este niño que nació para ser raro y curioso

 


3. Día

tras día

 

Pero es en vano. Nada puede conmover ni detener al chicuelo. Y al rato, ¡no se sabe cómo!, apareció tambaleándose de un extremo a otro de la cuerda.

Cuando el equilibrista verdadero terminaba de dar, al otro lado del abismo, su último paso y llegar y cogerse del borde de la azotea, empezaba tambaleándose el niño raro y curioso que nació para ser mago.

Un grito de espanto se escuchó en el público que observaba desde abajo. Eso lo detuvo y lo hizo perder el paso al chico unos breves segundos.

Pero, luego se repuso. Y avanzó resuelto, con un balanceo perfecto que arrancaba lágrimas y aplausos de la concurrencia; mientras las viejitas se desmayaban al verlo pasar muy alto encima de sus cabezas.

Día tras día, la gente se aglomeraba para verlo actuar y grandes negocios se hacían allá abajo vendiendo pastelillos, empanadas, refrescos y mil cachivaches y baratijas más.

 


4. Dejó

todo

 

El viejo heladero lo contemplaba hacia arriba conmovido y hechizado enjugándose los ojos con un pañuelo

– ¡Empanadas calientitas, mientras mira al artista de la aldea!

– ¡Refrescos! ¡Vendo refrescos!

– Papas rellenas con limón, cebolla y ají.

– ¡Pastelillos, pastelillos de equilibrista!



Así se repetía este bullicio de uno a otro confín. Eran los pregones de la gente sencilla. Y ya se armaron abajo los negocios a escala mayor.

Pero, pronto descubrió el chico, desde lo alto de la cuerda, a un organillero que movía la manivela de una caja de música y a un mono vestido de muñeca que sacaba las suertes en unos papelitos.

Dejó todo. Pero esto con el desconsuelo y luego la protesta de decenas de ambulantes que vivían de su espectáculo allá arriba y ellos felices allá abajo.

De nada sirvieron gemidos, llantos ni ahogos. Tampoco amenazas de matarlo.

 


5. Como

jamás

 

Y se fue detrás del organillero que, al rato, lo empleaba en cargar el atril y a ratos jalar el cajón donde el mono cogía los horóscopos en retazos multicolores de papel.

En ellos se adivina el destino de la gente que paga sus últimos centavos por conocer miserias y también sueños irrealizables y delirios de grandeza y de prosperidad.

El hombre del organillo comprobó que desde que el niño lo acompañaba las ganancias eran estupendas, y es más resultaron fabulosas.

Tanto que tuvo que pararse delante de la puerta donde le imprimían más papelitos porque el negocio era redondo.

Y los billetes de cien soles no le cabían en los bolsillos, como jamás lo había tenido antes.

 


6. Bosques

tropicales

 

Sólo que este niño que nació para ser alguien muy raro y curioso, nunca permanecía por mucho tiempo en un oficio, por más extraordinario que fuera el dinero que se ganara y él recibiera.

Y así fue creciendo de empleo en empleo. Y cada vez también cambiaba de lugar de permanencia.

Ya cuando fue mayorcito viajó también de país en país.

Por eso, hoy día es marinero en Trinidad y Tobago y mañana es aviador en Estambul.



Hoy es cambista en Madagascar y mañana sembrador de perlas en Japón.

Hoy es tocador de gaita en Irlanda y mañana recolector de frambuesas en Jacksonville.

Hoy es navegante expedicionario hacía el Polo Norte y mañana como explorador de finas maderas en los bosques tropicales de la Amazonía del Perú.

 


7. Historia

extraordinaria

 

En todos estos menesteres el dinero les llegaba a torrentes. Por eso, hizo un precioso palacio de perlas y diamantes que regaló de incógnito a su madre, como si ella lo ganara en un papelito que le diera el organillero, quien de buena gana colaboró en hacer creer esto a la buena mamá.

Una pileta con incrustaciones y una larga calle empedrada de oro y azulejos mandó construir calladamente para el pequeño pueblo que lo viera nacer.

Para lo cual hizo aparecer como que el dador lo regalaba a un antiguo compañero de escuela que de inmediato fue elegido alcalde de la ciudad.



Una banda completa de instrumentos de música apareció cierta mañana en la puerta de la escuela donde había estudiado la educación primaria. En fin, no acabaríamos nunca si tratáramos de enumerar todo aquello que obsequiaba a su paso.

Hasta un día en que pasó una muchacha por la calle con un vestido flotante por el viento. Y su corazón dio vuelcos desbocados y conoció lo que es el verdadero amor.

 



Dibujos de
Nobuko Tadokoro


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sábado, 30 de enero de 2021

30 de enero. Nace Álvaro Rojas. / Fervor de amor a la tierra.


30 DE ENERO
NACE ALVARO ROJAS

FERVOR
DE AMOR
A LA TIERRA

Danilo Sánchez Lihón



Las pachas rosas, flor de Santiago de Chuco


1. Proteger,
acunar

 

Tío Álvaro: Mi madre, quien es hermana tuya, y quien tiene ya más de 100 años de vida, me encarga venir hasta tu tumba esta mañana en representación de nuestra familia, y con este ramo de flores en donde hay pachas rosas, clavelinas, margaritas, alhelíes y jazmines recogidos del huerto de tu casa. Y a decirte que quienes aún te sobrevivimos en esta tierra nos sentimos inmensamente orgullosos de ti por la estela de vida que tu existencia nos deja.

Por haber sido un hermano, un padre, un compañero de vida; un hombre, en suma, de muchos afectos; de cariños hondos y vibrantes y totales. Por ser como has sido en cuanto a saber querer y a saber amar. Por habernos querido, que será aquello que más nos alumbre e ilumine en esta vida, para ser los hijos que debemos ser, los sobrinos que debemos ser, los hombres de bien y ciudadanos cabales que debemos ser.

Sentimos orgullo de ti, tío, gracias al cuidado que has tenido por todo lo que era la casa familiar, el mirar fundamentalmente la vida desde dentro y no desde afuera. De pensar primero en ser buen hijo y después buen padre. En tener tan arraigado en ti lo que es proteger, cuidar, acunar.

 

Álvaro Rojas, primera fila, tercero de la izquierda


2. Nuestra

heredad

 

Estamos orgullosos de ti, tío, porque eras un ciudadano que velaba por la autenticidad de nuestras tradiciones. Porque eso nos da una presencia en el mundo, nos hace grandes y nos enaltece.

Un ser humano ligado a las tradiciones, a la buena calidad de los productos, a la honradez cabal de la gente empezando contigo.

El hecho de haber pedido que te entierren aquí en tu tierra, pese a haber muerto lejos es todo un símbolo, y tal cual lo dejaste dicho se ha cumplido. Porque no moriste aquí, pero aquí sí naciste creciste, amaste y procreaste, legándonos tus enseñanzas.

Resguardando el patrimonio, ese gran valor que como santiaguinos tenemos que empezar a relievar mucho más, y a tener mucho más en cuenta lo que es nuestra heredad, porque en ello reside nuestro valor como pueblo y nuestra identidad.

 

Vista panorámica de Santiago de Chuco


3. Tanto

lo querías

 

Un primo mío, Javier Castillo Rojas, cuando vino junto conmigo a tu entierro, al cederme la cinta negra del ataúd para que yo la porte desde el Obelisco hasta esta tu santa sepultura, al yo cogerla, me dijo emocionado, y lo recuerdo muy bien:

– Danilo: qué bonitos son los entierros aquí en Santiago de Chuco. Mira, porque en primer lugar todos te cargan en hombros hasta tu sepultura. Y pasamos bajo los techos y estos aleros. Las personas al escuchar la música compungida salen a las puertas de sus casas y balcones. Y miran. Y así te despiden y tú te despides. En la costa todo es frío y mecánico: suben el ataúd a una carroza, la gente sube a un ómnibus y se acabó.

Conservemos entonces nuestras tradiciones, los aleros y tejados de nuestras casas, sus puertas ojerosas, los balcones de antepecho con sus balaustres torneados; y no las adulteremos. Tratemos de que Santiago de Chuco sea un pueblo con identidad, como tú tanto lo querías.

 


4. Juventud

llena de ideales

 

En Santiago de Chuco no había ser más apuesto que tú. Y adorado por todas las damas del pueblo. Las muchachas cuando pasabas se arremolinaban en sus puertas, a escondidas o abiertamente, y te silbaban. Porque, además de ser guapo eras amiguero, valiente y peleador.

Vestías elegantemente. Y es que, eras el único hijo hombre que se había quedado en la casa, donde vivían tu madre, tu hermana Zarela, tu hermana Betty, Gladys, la Mechita; vástago de un linaje afincado en esta tierra. Y a esta tierra vuelves. Representas toda una época gloriosa en la vida de nuestro pueblo Santiago de Chuco. Eras el adalid de la juventud de una época en que los jóvenes tenían el protagonismo en la vida ciudadana de nuestro pueblo.

Personaje galante y exquisito. Eximio deportista y amigo de todo el mundo. Símbolo de una juventud llena de ideales, inquieta y aguerrida. Una juventud que amaba a su pueblo porque regresaba a él para hacer grandes actividades culturales, sociales y cívicas. Representante de la pasión por el deporte y de enorme filiación por la educación. Ligado al Colegio Nacional César Vallejo, primero como Auxiliar, luego como profesor y después como director.

 


5. A manos

llenas

 

Estamos orgullosos de ti, tío, por tu vallejismo militante; por ser el hombre pensante, culto y preparado que has sido. Por importarte mucho el ámbito del intelecto, del conocimiento y del espíritu, como todo ciudadano digno de nuestro pueblo lo debe ser, cuya categoría es alta y señera a nivel nacional y mundial.

Somos Capital de la Poesía del Perú. Y debemos ser también Capital de la Conciencia Social, porque ningún pueblo como el nuestro ha sabido forjar los combatientes por la justicia social, la libertad y la solidaridad, como lo ha hecho nuestro pueblo. Y tú eras en ese aspecto un adalid.

Son muchas las razones, tío, por las cuales estamos orgullosos de ti, en mi caso diré que por tu militancia como miembro del movimiento cultural Capulí, Vallejo y su Tierra, que anhelamos que arraigue profundamente en nuestra tierra, y que podamos devolverle a nuestro pueblo la prestancia que tuvo.

Hay tanto por hacer y es tierra tan fecunda y trascendente la nuestra que todo lo que hagamos será poco para ponernos a la altura de lo que ella nos ofrece y nos prodiga a manos llenas.

 


Juventud de Santiago de Chuco


6. Hombre

de bien

 

Tú fuiste uno de los primeros integrantes de Capulí en Santiago de Chuco. Y tu militancia en él era proverbial.

Cuando llegaba Capulí desde la primera hasta la última hora del día escuchabas las conferencias y desde atrás del auditorio, humilde y silencioso. Y no te perdías ni coma de cada exposición que luego comentabas mientras comíamos envuelto en tu poncho en el fogón de la cocina.

Por eso, y en contraste, no olvidaré nunca y quedará en mis retinas, la imagen del último Capulí, que guardaré como un símbolo de lo que es este movimiento para un hombre de bien como lo eras tú.

Y es cuando lo vi gatear porque subir escaleras ya no podías, por las gradas del municipio a fin de llegar al segundo piso donde está el Salón Consistorial y escuchar siempre desde atrás, las conferencias y comunicaciones que sobre César Vallejo se desarrollaban en ese local.

 

Álvaro Rojas


7. Tu memoria

es ejemplo

 

Estamos orgullosos de ti, tío, por la estela que nos dejas de cariño a tu pueblo, a lo que él es como esencia, como cobijo, como lar maternal, paternal y filial.

Porque entre todas tus elecciones tú elegiste tu pueblo de origen. Y te quedaste a vivir aquí. Y hasta de muerto has regresado a enterrarte aquí.

Y ese es un ejemplo para todos nosotros. Quienes debemos extraer de estos hechos ineludibles, antes que tristeza y desfallecimiento, alegría, coraje y fortaleza.

Habiendo ya su alma volado al cielo, aunque estando tu cuerpo aún presente entre nosotros, aunque ya inerte en tus huesos. Quiero decirte que tu muerte nos compromete a volver a nuestra tierra de origen siempre, vivos o muertos.

Y a ser cada día mejores hijos y mejores padres. Y mejores ciudadanos. Por todo ello tu memoria es un ejemplo y tu legado brillará entre arreboles como brilla ahora el sol poniente, y será como el sol imperecedero. 

 


Fotos 1, 3 y 6
Jaime Sánchez Lihón

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