viernes, 11 de diciembre de 2020

11 de diciembre. Hoy se inaugura el 39 Encuentro Nacional e Internacional de Literatura Infantil y Juvenil, APLIJ 2020. / ¿Podrá salvar al mundo?


11 DE DICIEMBRE 
HOY SE INAUGURA EL 39 ENCUENTRO NACIONAL E 
INTERNACIONAL DE LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL, 
APLIJ 2020 

¿PODRÁ 
SALVAR 
AL MUNDO? 

Danilo Sánchez Lihón 




¿Quién es ella que en la rosa 
bella sus colores posa? 
¿Quién es la guapa doncella 
que entre el sol, luna y estrellas 
vaga y vaga, vagorosa? 


1. Punto 
de apoyo 

Para reflexionar en serio acerca de la literatura infantil propongo partir de una pregunta básica. Y dicha interrogante es esta: ¿Podrá salvar el mundo? ¿Es válida en el mundo actual para encarar los graves problemas del presente y darles solución?

Cuestionamiento moral, porque debiéramos adscribirnos y militar en donde estemos absolutamente convencidos que radica allí la solución total acerca de los problemas y los conflictos capitales de nuestra realidad. Porque si no estamos situados en el punto clave desde donde mover la llave maestra para cambiar el mundo, quiere decir que no estamos en la posición correcta. Si ella no es la solución entonces salgamos de aquí y vayamos hacia aquel lugar donde consideremos que está la clave para dar solución y resolver todos los problemas que aquejan a la humanidad.

Si es necesario subir a la montaña porque esa es la conclusión a la cual llegamos, y en ello creemos: cual es que hay que coger las armas, escalemos entonces el monte y proclamemos desde allí nuestra rebelión. Esa no es mi conclusión. Pero, en donde estemos seguros que allí reside el punto de apoyo de la palanca que ha de ser capaz de cambiar el mundo, allí debemos estar.

 


2. A favor

de la vida

 

Por eso yo estoy aquí. Porque yo hace tiempo identifiqué este claro de bosque para luchar por el cambio definitivo.

Y por eso yo lucho desde esta trinchera, desde esta atalaya que es la literatura infantil. Es decir, la lectura de la palabra creativa que trasunta verdad y belleza.

Y en su trama encuentro que está la tierra de promisión, y es esa la bandera que elevo y a la cual convoco para cambiar la realidad haciendo un mundo mejor.

Si así pensamos, si es esa nuestra convicción y fe de quienes nos hemos reunido aquí, permanezcamos entonces vigilantes en esta colina y punto de vigía.

Y hagámonos presentes aquí con toda convicción. Y militemos fervientemente por lo más caro y trascendente que hay en la vida.

Porque, tal y cómo están las cosas no podemos perder ni un minuto de tiempo sin que acertemos a que todo sea verdad, y la verdad victoria a favor de la vida y la humanidad.

 


3. Y,

¿cómo?

 

Porque tal y como vienen ocurriendo las cosas hay que actuar de inmediato, porque de ese lapso pende salvar el mundo.

Ni nos es posible perder esta batalla porque es la definitiva, porque ocurre en la mente y en el alma de los seres humanos que de ese modo recuperan además su esencia de hombres, y que se identifica tanto con el ser de los niños. Planteado así el problema la pregunta que surge es:

– Entonces, ¿la literatura infantil sirve? ¿Sirve para algo en una situación tan terrible?

¿Pero en nuestras realidades, tan atravesadas de crisis, deformaciones, desquiciamientos, corrupción y hasta infamia? ¿Y en un mundo tan desalmado y hasta espeluznante? ¿Verdaderamente sirve? Y la respuesta convicta y confesa es:

– ¡Si, sirve!

– ¿Tiene entonces vigencia y funciona? ¿Nos es útil para superar situaciones adversas, complejas y hasta aberrantes que se han levantado por doquier?

– ¡Perfectamente! Es el arma eficaz y contundente1

 


4. Arma

suprema

 

– ¡Sí! Es lo único que se precisa ante monstruos y endriagos como los que se han levantado. Porque los pulveriza y acaba con ellos.

– ¿Así? Y, ¿cómo?

Ella, ¿la literatura infantil tan tierna, hasta aparentemente ingenua, menuda y lábil, que tiene el sello de lo íntimo, entrañable y hasta candoroso? ¿Puede ayudarnos a vivir ante tanta catástrofe?

¡De eso se trata! Ella ha sido hecha para situaciones como esta.

¿Resuelve cuestiones raigales del mundo real y objetivo? ¿O estará bien considerarla un mero deliquio, confinado a la órbita del ensueño, de la fantasía y de la ilusión? ¡No! De ninguna manera.

Grandes males, hechos perversos asolan la vida actual: campea en la tierra el abuso, la iniquidad y la vileza. Y para hacer frente a estas atrocidades se necesita un arma suprema.

Y, como secuela, en la gran mayoría prevalece ¡la hosca y helada indiferencia!

¿Puede enfrentarse la literatura infantil a estos engendros, monstruos y esperpentos?

 


5. Para

siempre

 

¡Sí! ¡Puede! En esto creemos fervientemente. Porque hasta ahora, para corregir la realidad, lo hemos intentado todo. Y los males continúan más exacerbados. Por eso, se requiere de algo mayor, de una proyección milenaria.

Al punto que pensamos –sin perder objetividad y sin incurrir en idealismo– que es solo ella la que puede cambiar el mundo.

Decíamos por eso, que sí, puede.

Primero, porque nos enseña a asumir los problemas y a comprometernos con ellos, luego a encarar las anomalías y deformaciones, a liberar potencialidades de signo afirmativo.

Y, finalmente a resolver los asuntos fundamentales de la vida con honestidad, ingenio y valor.

Y termina, graciosa pero sinceramente, imbuyéndonos de heroísmo ¡y salvando al mundo para siempre!

 


6. Revocan

y redimen

 

No se trata pues con la literatura infantil de perpetrar una evasión, tampoco solazarnos con el adorno ni extraviarnos en el deleite.

Vía por la cual queramos escaparnos a soñar mundos irreales, y consecuentemente vacíos y artificiales, sino dar solución a los problemas acuciantes de nuestro entorno y de nuestro presente.

Pero, ¿de qué modo? Pondré solo un ejemplo, mostraré solo un botón de oro de este arte atávico, una seña de esta llave maestra.

Lo primero que nos enseña la literatura fantástica tradicional en los relatos ancestrales como son los mitos, leyendas y cuentos de hadas; fábulas, apólogos y relatos folclóricos, es a no rehuir los males.

Nos descubre y muestra que los espantos, lo grotesco y los estados horripilantes se salvan, se revocan y redimen además con estos tres componentes implícitos e inmersos en la literatura infantil, cuales son: honestidad, ingenio y valor.

 


7. Nos hará

eternos

 

Pero nos enseñan estas joyas de la sabiduría humana, y desde el inicio, algo fundamental, cuál es: el compromiso.

Que hará que descubramos que detrás del dragón, del ser contrahecho y monstruoso, detrás del endriago y esperpento, habita un ser extraordinario, querido y de belleza sin par.

Nos enseña a arrojarnos a la entraña del monstruo. A no rehuirlo, pese a lo atroz que sea o que aparezca con su aspecto repulsivo y atroz.

Nos enseña que vayamos a ello, pero imbuidos de los mejor de los valores contrarios u opuestos que como nunca se agigantan y acrecientan.

¿Qué otro campo o actitud lo postulan y concretan en el alma humana? Ninguno. Incluso las religiones lo rehúyen. Y los ejércitos sencillamente lo combaten. La literatura infantil radicaliza el bien, pero no para enfrentar el mal desde fuera sino desde dentro.

Puede por último el mundo sucumbir, pero quedará el testimonio, solo en la literatura infantil, que sin rehuir el mal ni desestimarlo, supimos aspirar al bien, a la belleza, a la verdad. Y ello nos hará eternos.

 

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