26 DE OCTUBRE
NACE EMILIO BARRANTES
ESENCIA
DE SER
MAESTRO
Danilo Sánchez Lihón
Casona de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos
«Una vez que se conoce y se ama,
el servir sigue como el día a la noche,
pues
el que ama aspira ante todo a servir».
Emilio
Barrantes
Emilio Barrantes Revoredo junto a José Antonio
Encinas, Walter Peñaloza Ramella, Augusto Salazar Bondy y Emilia y Victoria
Barcia Boniffatti, constituye la pléyade más excelsa de educadores peruanos.
Vivió 1004 años de vida fecunda y honrada. Parafraseo lo que escribe en uno de
sus libros como confesión y testimonio personal: Nunca he mentido, jamás he
cogido algo ajeno. Tampoco he mirado con deseo a una mujer que no fuera la mía.
Emilio Barrantes Revoredo
1. Lúcido
en su misión
Emblema de la
Facultad de Educación de la UNMSM, es el maestro Emilio Barrantes Revoredo,
quien fuera dos veces Decano de esta Facultad, y cuya vida se podría enfocar en
un sin fin de aspectos, y todos resultarían relevantes y proverbiales.
Pero quiero escoger
el más simple y aparentemente rústico, a fin de que se vea cómo cada detalle de
su vida resulta ejemplar y significativo en relación a la educación y a la
escuela.
Y en este sentido
hay un pasaje que como todo en su trayectoria vital tiene un especial
significado y sella su destino de educador.
Quizá este sea el
más humilde de sus momentos, si lo comparamos a otras coyunturas en donde
desarrolló actuaciones fulgurantes y estelares en su vida.
La mayoría de
ellas en el plano pedagógico, académico y de la gestión educativa a nivel
nacional e internacional.
2. Recién
egresado
Tal por ejemplo su
incorporación a la plana docente de la Universidad Nacional Mayor de San
Marcos, en el año 1946.
O su elección como
decano de la Facultad de Educación de dicha casa de estudios en dos
oportunidades: 1956 a 1961 y de 1964 a1967.
O el impacto que
causara su discurso en la Asamblea de Educadores realizada en Guanajuato, en el
año 1964.
O su nominación
para presidir la Comisión de la Reforma de la Educación Peruana, en el año
1969.
Sin embargo,
quiero referirme más bien a otra circunstancia fortuita, aparentemente muy
personal, sencilla y hasta anodina, y a los sucesos concomitantes que
ocurrieran en ese trance.
Y este fue su
nominación por primera vez como maestro de escuela pública y rural, y su viaje
irrevocable a dicho lugar.
Y que fue para
hacerse cargo de su primer puesto de trabajo en el campo del magisterio en el
Centro Escolar 484 de Palca, el año 1933, recién egresado de la Escuela Normal.
3. Maestro
de a verdad
Este pasaje, del
cual se nos ocurre extraer los significados que expongo, lo narra su propio
protagonista en su libro «Vida en las aulas», del cual extraigo estas anotaciones:
«Cuando me nombraron director
del Centro Escolar 484 de Palca, ignoraba hasta el nombre de esa pequeña
ciudad. Es más: no me interesé por averiguar sus condiciones de vida. Se me
informó que era un distrito de Tarma y yo me eché a buscar en un mapa el camino
que era preciso recorrer para llegar a él.»
Al leerlo así de
golpe, acaso ¿no sentimos que un maestro de a verdad hace tal cual él hizo?
Esto es: asume la
realidad, y no se interesa por indagar acerca de las condiciones de vida.
Parte a una misión
sin hacer consideraciones de las comodidades que en dicho puesto ha de tener,
ni especula acerca de la importancia del lugar.
Tren al centro del Perú
4. Un mundo
nuevo
Acaso, ¿no se
transluce de esta manera la alta misión de servicio de un maestro auténtico,
quien asume su labor, tal como si fuese un misionero, atraído y subyugado más
bien por lo que ha de conocer, aprender y ayudar a superar? Y continúa:
«Era la separación de Lima y
la consideraba definitiva».
Un maestro es así;
pone todo en un platillo de la balanza y apuesta a ganador, que es lo que hace
Emilio Barrantes al asumir su flamante puesto.
No actúa
calculando cada situación que se avecina, ni mucho menos la mide de acuerdo a
su conveniencia sino bajo el impulso de su corazón y su objetivo cual es
educar, ser guía y orientador.
Y se desgaja definitivamente
de lo anterior rompiendo sus amarras, no dejando ningún lazo ni ancla a la cual
asirse. Se va para siempre; con la convicción de asumir un mundo nuevo de
manera total.
«Cuando subí al tren, tenía
la seguridad de que abandonaba un mundo para entrar a otro».
5. Virtudes
y esperanza
Es el empeño del
joven maestro. Es la entrega absoluta de quien se ha formado para asumir su
destino de modo pleno e ineluctable.
Se deja atrás el
mundo de antes por el mundo de adelante que se ha de asumir. Se troca el mundo
antiguo por el mundo nuevo, que es todo expectativa.
Ahora bien, estos
mundos, el de antes, el de ahora y el de después, son muy distintos, casi
contradictorios y hasta opuestos y en pugna.
Deja el mundo de
la gran ciudad, de la capital del Perú, de la urbe moderna, e ingresa al mundo
andino lacerado de males consuetudinarios, de pobreza y marginación.
De ausencia de
servicios básicos, sin luz, agua ni desagüe, pero colmado de anhelos; sin comodidades,
pero henchido de promisión; sin divertimentos, pero imbuido de ideales, de
afectividad, virtudes y esperanza.
6. Leer
y cantar
Veamos entonces lo
que ocurre: un hecho que grafica aún más el sentido implícito en este acto de
dejar lo antiguo y asumir lo nuevo:
«Compré una maleta lo
suficientemente grande para que pudiera contener todo lo que deseaba que fuese
conmigo... La maleta se perdió en el viaje y con ella mis libros, mis útiles
personales y hasta mi diario: todo lo que necesitaba urgentemente y que, en
algunos casos sentía como parte de mí mismo. Sin embargo, la pérdida no me
afectó en absoluto. Compré en Tarma lo que me parecía indispensable y me
dediqué a leer y a cantar con el mejor ánimo del mundo».
¿No es revelador y
pleno de significados este hecho en quien como Emilio Barrantes todo tiene el
carácter de paradigma?
Siendo él un
hombre tan cuidadoso, exacto y prolijo. Sin embargo, ¡pierde su maleta!
Danilo Sánchez Lihón presentando el libro Luz de los ojos, de
Emilio Barrantes Revoredo, en el Instituto Porras de la UNMSM.
Emilio Barrantes Revoredo, en el Instituto Porras de la UNMSM.
7. Asumir
jubilosos
Encuentro
simbólico todos estos aspectos que suceden: el tren, la maleta perdida, el dato
de que ello no le afectó en absoluto, el dedicarse a leer y ¡a cantar! Es
decir, constituye un trance o una travesía espiritual. Deja atrás el pasado, se
siente libre, abraza sus ideales. Y se reafirma en dos actividades del mayor
significado: leer y cantar.
Cuida de no
sentirse abrumado para posesionarse del mundo nuevo. cuida de no empezar pesaroso
ni derrotado. Por eso no se permite ningún lamento por la maleta perdida. Porque,
pensemos: ¿Qué es la educación? Un lanzarse y arrojarse totalmente a lo nuevo.
Un tender el paso hacia adelante como el más importante.
El que haya
confianza, como la del guerrero a quien solo le importa con quién se va a
luchar, aquello que se tiene que vencer y superar: en este caso la ignorancia,
la apatía, el desaliento y el reto de asumir jubilosos el futuro a fin de
construir un mundo mejor. Y eso es también la Universidad Nacional Mayor de San
Marcos, a la cual la vida de Emilio Barrantes Revoredo está esencialmente
ligada.
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Gracias Danilo Sánchez por tu magistral crónica sobre la vida de un Maestro ejemplar de Verdad.
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