lunes, 20 de abril de 2020

20 de abril. Día de Paco Yunque. / El último en llorar.


20 DE ABRIL
DÍA DE PACO YUNQUE

EL
ÚLTIMO
EN LLORAR

 Danilo Sánchez Lihón




1. Rosa
de los vientos

El cuento Paco Yunque lo escribió César Vallejo en el mes de abril del año 1931, cuando radicaba en la ciudad de Madrid. Y lo alcanzó a concluir, motivado por el pedido que le hiciera la casa editorial Cenit de un cuento para niños.
Sin embargo, luego que cumpliera en darle forma definitiva y presentarlo a la editorial, esta lo rechazó por ser “demasiado triste”, según el testimonio que lo dejara escrito Georgette de Vallejo.
Y, ciertamente, es un doloroso mural de la injusticia social que contamina, corrompe y agrede incluso a nuestros niños y se traslada hasta el aula de clases, como diciéndonos que este es un tema ante el cual sucumbe hasta la misma escuela.
No se dice en él en qué centro educativo ocurren estos hechos. No se sitúa en ningún lugar o región. No es sierra, ni es selva, ni es costa. Queriéndonos expresar con ello que acontece en todas partes, épocas, lugares y direcciones de la rosa de los vientos.




2. Son
las víctimas

Se perpetra en diversidad de sitios, climas y latitudes. Aquí en el Perú como en otros lugares del mundo. Más aún en los países que ostentan o se ufanan de ser ricos en donde son más lacerantes estos prejuicios y conflictos.
Y esto es así al punto que hasta no hace mucho la segregación racial era ley en un país llamado y reconocido como desarrollado; y todavía muchos años después a la fecha en que el cuento Paco Yunque se escribiera.
Respecto al cual hay que reconocer también que no solo es triste, sino que es una denuncia frontal del modelo y sistema imperante. Y deja expuesta la vergüenza y humillación que significa mantener diferencias de clases sociales que en este caso resultan tan ominosas y radicales.
Que dividen a la población en nuestros países, a tal punto que dichas desigualdades se proyectan a los niños quienes resultan siendo las víctimas más sensibles. E invade, como decíamos, ámbitos que debieran estar libres de estas diferencias ignominiosas, pero que no lo están, ni siquiera en las aulas.




3. Y que
sea cierto

Siendo así, Paco Yunque es metáfora y látigo en la mano para mantenernos despiertos, desvelados y en vigilia. Conscientes de que hay muchos casos de personas y grupos sociales que ya tienen incrustado en su pecho, o en su espalda, el puñal de la discriminación; e hiriendo sus entrañas el veneno de la exclusión.
Perspectiva en la cual Paco Yunque no solo es el personaje infantil de la literatura que ha pasado a formar parte de nuestra escena cultural, sino que, rebasando el ámbito de un cuento, su imagen constituye ya un símbolo de la infancia desvalida, con un perfil nítido y punzante, producto de la pluma literaria de un autor de extraordinaria significación como es César Vallejo
Imagen y contenido que se lo siente como un espejo de nosotros mismos, que nos desafía a mirarnos y a reconocernos por entero en él; y con ello el rostro antes oculto de lo que somos y tenemos de defectos, taras y descarríos, como lacerantes aberraciones.
Sin embargo, el principal problema de un cuento como es Paco Yunque es su verosimilitud, el creer que lo que allí se narra haya podido ocurrir, y que sea cierto. Para dilucidar a este respecto, quisiera referir lo siguiente:




4. No entraban
al aula

José Luis Ayala, poeta nacido en Puno, me invitó en febrero de este año, 2020, a comentar su libro “Vallejo y los escritores puneños”; y que junto con otros ponentes presentamos en la Casa Museo José Carlos Mariátegui de Lima. En dicha ocasión intervino igualmente como disertante, el ingeniero Víctor Raúl Ortiz Pilco, compañero de estudios en la escuela primaria de José Luis, en Puno; quien en su intervención acotó algo que me impresionó mucho, diciendo más o menos lo siguiente:
– “Una gran parte de los aquí presentes han estudiado en Puno, porque veo aquí a varios compañeros míos. Entonces recordarán que a la escuela iban tres clases de estudiantes: 1) Los hijos de los hacendados. 2. Los niños del pueblo, de clase media, y 3. Los hijos de los campesinos, que venían de los caseríos aledaños”.
Y prosiguió:
– “Y una característica que recordarán es que los hijos de los hacendados asistían con su ponguito, que era un niño sirviente que no entraba al aula, que se quedaba afuera a esperar a sus patrón en el patio de la escuela, con su ponchito, sus ojotas y su pantalón a media canilla”.



5. El último
en llorar

Al terminar la ceremonia, cuando se departía ya en los ruedos que se forman al final de la presentación de un libro, pregunté algo que motivó muchos comentarios; que se hicieron encendidos, animosos y algunos salpicados de exclamaciones y de risas, en el grupo allí reunido. La pregunta que hice fue:
– ¿Y qué más recuerdan de los ponguitos en el patio de la escuela?
Resumo algunas atingencias que se hicieron: Recordaban que el niño ponguito caminaba siempre detrás de su patrón, era el niño hijo del hacendado, cargándole su maletín; y quien tenía que cuidar que ninguna de las prendas del niño hacendado se perdiese.
Recordaban que si alguien retaba al niño hacendado quien tenía que pelear era el ponguito.
Recordaban que en el recreo se divertían pegándoles a los niños ponguitos en el patio de la escuela, dándole patadas y puñetes en una especie de concurso, celebrando que quien resistía más golpes, y era el último en llorar, ese era el valiente.




6. Seres
humanos

En el ruedo uno de ellos nos contó una escena que los demás asintieron. Cuál es, que un día había tres ponguitos en el patio y dijeron: vamos a pegarles, y a ver quién resiste más golpes. Cada uno en fila les daba una patada por el cuerpo y un puñete en la cara.
– ¡Y se los dábamos de alma! Los profesores no decían nada. Para ellos era una rutina natural que se le pegue, era una diversión consentida. Y el niño que era su patrón era el primero y el que más se divertía. Pero un día escuchamos que alguien dijo:
– ¡Ya no les peguen!
– ¡Por qué, si es un pongo! –Contestó otro–. ¿Y tú quién eres para oponerte?
– ¡A ningún ser humano se los puede tratar así! –Replicó el que había protestado, que fue la única vez que yo escuché una defensa y de parte de un niño que luego desapareció.
Pero alguien le contestó antes:
– Ellos no son seres humanos. Son pongos, peor que perros.




7. Sentido
trascendente

Con Paco Yunque pasa lo mismo, parece increíble e inverosímil, pero la situación en la realidad es peor. Por eso, es importante leer dicho cuento no solo para reflexionar, sino para sensibilizarnos ante las injusticias. Y porque es un problema que subsiste, si no: ¿qué son los niños de la calle en las grandes ciudades, y que miramos como algo natural y con indiferencia? ¿Y qué son los niños que cantan en los ómnibus? ¿Y qué son los niños que mendigan aquí y allá?
Pero, ¡por supuesto! que tenía razón aquel editor español que rechazó el cuento Paco Yunque, al señalar que era un cuento “demasiado triste”. Lo que de repente no sabía es que esa realidad existe, es presente y palmaria en países como el nuestro.
Como también de repente no era consciente que fueron ellos, los españoles, quienes nos trajeron la miseria al invadir el Perú y destruir el imperio de los Incas, sometiendo a los habitantes de estos lugares, haciéndolos pongos, implantando una política de explotación y exterminio, y de esclavitud despiadada de la raza indígena.
Paco Yunque es un cuento para sublevarnos ante la injusticia, y hacernos conscientes que debemos cambiar las estructuras de cómo está organizado el mundo, que es donde radica su fin y sentido trascendente.




Todas las fotos pertenecen a
Martín Chambi
célebre fotógrafo nacido en Puno


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1 comentario:

  1. Muchas gracias por el dato,el que me enseño la profundidad de vallejo fue el Dr.leopoldo chiappo galli cuando un dia lo escuche en una conferencia parafrasear un poema de vallejo muy profundo... y cuando estaremos todos en una mañana pajarina desayunados todos y al Dr. Edgardo de habich en su libro El monstruo sagrado otro poema del vate que mas o menos dice ...Y quien no se a llamado abril o cualquier cosa.gracias

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