domingo, 5 de julio de 2020

5 de julio. Para que la vida triunfe. / Tesoro es querernos.


5 DE JULIO
PARA QUE LA VIDA TRIUNFE

TESORO
ES
QUERERNOS

Danilo Sánchez Lihón


Personaje del film: Adele H.


En este momento
usted tiene todo
lo que necesita para ser feliz.
Anthony de Mello


1. Se abrazan
y lloran
 
–Y, ¿qué es lo mejor que hay y se encuentra en el extranjero?
Le pregunto al familiar a quien hemos venido a recibir al aeropuerto, y que regresa para pasar aquí una temporada de vacaciones.
– Trabajo, dinero y modernidad. Se gana y se ahorra bien afuera. Nos alcanza para proteger a nuestros hijos que estudian aquí; o para construir una casita.
– Y, ¿qué se aprecia, desde lejos, como algo bueno que tenemos nosotros?
– Sobre todo el cariño, el afecto y el amor de familia.
– ¿Así? Sorprendente, ¿no?
– El sentido que aquí tenemos de nuestros vínculos de sangre y de destino común, que es fuerte, hondo y conmovedor.
– Es curioso. –Tercia alguien–. Porque aquí pareciera que siempre estamos peleándonos.
– Lo que prueba que somos emotivos, sentimentales y hasta apasionados. Y es precisamente con ese factor o contenido con que se quiere y se ama.



2. Cuando ya
han partido

– Ello demuestra también que nos resulta difícil expresar nuestro cariño.
– Pero miren la multitud de personas que han venido aquí, al aeropuerto, unos a recibir, y otros a despedir a sus seres queridos. Es una avalancha, tanto que parece que fuera a jugar nuestra selección nacional.
– Hecho que no se ve ni se da en otros lugares. Van al aeropuerto los que van a viajar o los que llegan, nadie más.
– Y tanto que en los exteriores del andén ya parece que este fuera un mitin político o una feria patronal de algún pueblo.
– ¡Y cómo se abrazan y lloran! Unos porque se van y otros porque se quedan; unos porque parten y otros porque llegan.
– Y esto, aunque no lo crean, es una fortaleza, y de las grandes.
– Porque después de entregar nuestra sangre, es de valientes derramar nuestras lágrimas.
– Los cobardes no lloran, sino que se burlan y se mofan.
– Pero muchos de esos sentimientos se dan cuando todo ya es irremediable.



3. Secreto
y escondido
 
– Sí, pues. Eso es lo adverso y contradictorio.
– Y ocurre porque nos es difícil expresarnos. Y más aún, utilizar las palabras para poder decir lo que sentimos y pensamos.
– Y por eso lloramos.
– Más, el cariño existe; incluso de ese modo secreto y escondido.
– No obstante, tenerlo oculto o soterrado se hace explosivo y dañino.
Pero, si en el platillo de una balanza ponemos dinero y en otro cariño, a fin de elegir entre irnos o quedarnos, ¿al final cuál pesa más?
– Indudablemente, el cariño.
– Pero, si el cariño se hace evidente y se dice a solas, con lágrimas en los ojos y cuando los demás se han ido, ¿de qué vale?
– De nada. ¡Claro! Y eso ocurre.
– De ahí que sea necesaria una educación de nuestras emociones y sentimientos. Y de nuestra expresividad, precisamente para evitar conatos y peleas.



4. El fondo
de tu ser

Pero, no solo desestimamos la flor que nuestro corazón guarda para otras personas que comparten con nosotros el discurrir de los días, lo cual podría ser comprensible y hasta perdonable por no ser conscientes de que lo sentimos.
– Por qué? ¿Hay algo más grave aún?
– Claro que hay otra flor aparte. Y quizá la más valedera y trascendente.
– ¿Cuál es?
– Es la maravilla más insólita, reservada solo para ti, para ofrecértela a ti mismo y que yace latente en el fondo de tu ser.
– Pero, ¡dilo!, ¿Cuál es?
– Es la flor del cariño hacia ti mismo, base de toda tolerancia, de toda paz y de toda comprensión que se puede tener en esta vida y para con los demás.
– Y esa sí que es, como decías, flor insólita. Y es que nos criticamos y nos condenamos mucho.
– Porque, para ser amables y gentiles, primero debemos sentirnos seguros y encantados con nosotros mismos.


5. Donarse
así mismo

Y la flor del cariño hacia ti mismo es la que tienes que regalártelo en primer lugar apasionadamente; y hacia ti.
Esta es la yema primigenia e inequívoca sea aquí, en el exterior como en cualquier otra parte del mundo.
Se pueden desconocer y hasta perder, o quedar ocultos, otros tesoros, pero este no. Y es a cada persona a quien toca rescatarlo.
Es la joya de homenaje a uno mismo. Y, en este caso, es la flor que tú te mereces donártela a ti mismo.
Es la única flor intrínseca y silvestre, por secreta, difícil e impoluta. Y que está reservada a una persona única. A una sola. Y esa persona eres tú, hecho el homenaje por ti mismo, y hacia ti.
Eres tú mismo quien debe ofrendársela a tu misma persona. Esa flor no se cultiva en ningún otro lugar que no sea en tu propio huerto interior, en tu pervinca y pensil más íntimo y secreto. Y crece gracias a tu verdad y a tu arrojo.


6. La
flor

Podrás recoger otras y muchas flores del campo exterior, pero ésta es la única, que si tú la pierdes y descuidas nadie la podrá encontrar.
Es la flor de ti para ti, y hacia ti. Es la flor que se cultiva, y crece bajo el sol y la lluvia de tu propia autoestima y valoración.
Para hacerte dueño de ella cabe toda lucha, cabe todo conocimiento, cabe toda aventura y todo valor.
Hacer aparecer la flor que somos, hace implícito y natural el homenaje hacia los demás, porque ya somos nosotros mismos la flor que nos merecemos. Y logrado eso hasta aparece erigido el altar que debiéramos llegar a ser.
La lucha y el portento de vivir es entonces entresacar la flor que está al fondo de nuestro corazón, lozana y de extraordinaria fragancia.
Extraerla es también un problema de expresión y libertad. 
Es la flor, que he sentido, la porta ahora, para ella y para los demás, nuestra amable visitante.

Calas. Pintura de Agustín Rojas

7. La clave
secreta

Y no porque la haya traído de afuera o desde la lejanía. Sino que, a fuerza de extrañarla la ha entresacado desde el fondo de sí misma.
Y de su ser más íntimo; de aquel huerto interior que llevamos felizmente dentro, y a todas partes.
– Y, ¿crees que se tenga que salir para encontrar en nuestra vida aquella flor?
– ¡No! Al contrario, la mayoría al salir la pierde. Y se requiere un esfuerzo superior para cultivarla.
– ¿Entonces?
– Es aquí, dentro, donde hay que buscarla y hacernos dignos de ella. Hasta encontrarla y luego cada uno ofrendársela a sí mismo y a los demás.
Y este es el verdadero tesoro que podríamos hacer que nos depare la vida. Quizá esta sea la clave secreta de la felicidad. Y de la paz.

Fotos 2, 3, 4, 5 y 6
Jaime Sánchez Lihón


Los textos anteriores pueden ser
reproducidos, publicados y difundidos
citando autor y fuente

dsanchezlihon@aol.com
danilosanchezlihon@gmail.com

Obras de Danilo Sánchez Lihón las puede solicitar a:
Editorial San Marcos: ventas@editorialsanmarcos.com
Editorial Papel de Viento: papeldevientoeditores@hotmail.com
Editorial Bruño, Perú: ventas@brunoeditorial.com.pe
Ediciones Capulí: capulivallejoysutierra@gmail.com
Ediciones Altazor: edicionesaltazo@yahoo.es

  *****
DIRECCIÓN EN FACEBOOK
HACER CLIC AQUÍ:


*****

Teléfonos:
393-5196 / 99773-9575

Si no desea seguir recibiendo estos envíos
le rogamos, por favor, hacérnoslo saber.


sábado, 4 de julio de 2020

4 de julio. El maestro Manuel Velásquez Rojas.


4 DE JULIO


EL MAESTRO
MANUEL
VELÁZQUEZ ROJAS

 Danilo Sánchez Lihón


Disertando en el Instituto Porras de la UNMSM


1. Interesante
postulado

La teleconferencia central del Aula Virtual Capulí del movimiento cultural Capulí, Vallejo y su Tierra del día sábado 4 de julio del año 2020, versará sobre “César Vallejo profesor”, y estará a cargo de Manuel Velázquez Rojas, quien es un poeta notable de las letras nacionales.
Quien, además, es crítico literario, promotor cultural, docente universitario, gestor en el campo de la educación, editor de libros y revistas, y un vallejiano esencial, muy cercano a nuestro movimiento.
Quien ha viajado varias veces con nosotros a la tierra del poeta universal César Vallejo, y quien alienta un interesante postulado que quisiera comentar, cuál es que todo peruano debiera tener en su vida tres ciudades o puntos geográficos por los cuales sienta una adhesión plena para con ellos, para velar por su cuidado, desarrollo e identificación.


Piura

2. Selva
virgen

El primero de esos lugares ha de ser necesariamente el pueblo en el cual se ha nacido, y que puede estar ubicado en la costa, en la sierra o en la selva de nuestro país, espacios esparcidos en las tres regiones naturales del Perú.
Pero, además, según él, debiera elegirse dos lugares más de aquel en que se ha nacido, situados ambos en las otras dos regiones y que han de ser lugares con los cuales cada uno de nosotros se sienta plena y totalmente identificado; pero eso sí cada lugar ubicado en una región diferente al sitio en donde físicamente se ha nacido.
Así él, que nació en Piura, ha elegido a Santiago de Chuco, afincado en la sierra norte del Perú, como su otra patria chica, pueblo perteneciente a la serranía; y ha optado por Pucallpa, como ciudad situada en la selva peruana.
Estas son entonces sus otras dos ciudades madres, tótems y matrices de su sensibilidad; en su conciencia y en su compromiso con el Perú.
Santiago de Chuco y Pucallpa situada esta última en la zona tórrida central del Perú, a orillas del río Ucayali, en pleno llano amazónico y en la selva a la cual hasta hace mucho se la llamábamos todavía selva virgen.



Pucallpa


3. Vastos
y totales

Planteamiento realmente interesante; básico y a la vez fundamental, sagaz y hasta sabio en su meollo y raíz
Tal y como Manuel Velázquez Rojas lo es en muchos, o quizás en todos los aspectos de nuestro devenir.
Porque ciertamente debiéramos, y tiene lógica, abrazar absolutamente al Perú, con totalidad, integridad y plenamente. Con amplitud, hondura e intensidad.
Y eso ocurriría si elegimos tres lugares que sintamos como si fueran intrínsecamente nuestros.
Ligados a nuestras vivencias e intimidad, que susciten nuestra emoción más encendida, capaces de comprometer nuestros desvelos, entusiasmos y fervores
Que afecte nuestra razón como nuestro sentimiento, nuestra voluntad como nuestra imaginación.
Así como todas nuestras fuerzas que buscan el bien, a fin de sentirnos peruanos completos, vastos y totales, dejando exclusiones, prejuicios y parcialidades. 


Santiago de Chuco. Xilografía de Eladio Ruiz

4. Fe
y militancia

Con Manuel Velázquez Rojas hemos viajado juntos varias veces a Santiago de Chuco.
Hemos participado ambos en tareas y responsabilidades comunes en una y otra faceta en el campo de la educación y la cultura; sea formando a maestros, así como a niños y jóvenes,
Desarrollando cátedras en el ámbito del vallejismo, en el caso de él, y ojalá que en el mío también, con una militancia y una fe adorables. Y en plena armonía. Él mismo reflexionando sobre esto, y cogiéndome del brazo, se confiesa conmigo, diciéndome:
– Yo, Danilo, reconozco que tengo un carácter difícil y complicado. ¡Y es que son tantos los problemas que uno asume, que estalla por uno y otro motivo! Así, con los amigos más queridos he tenido, a ratos, feroces desavenencias, peleas y hasta bruscos rompimientos, felizmente por un corto tiempo. En cambio, contigo, nunca. ¿A qué creas que se deba?


 
En Santiago de Chuco

5. Adoptarlas
en nuestro corazón

– A que ahora somos del mismo pueblo, de Santiago de Chuco. –Le respondo graciosamente.
Pero es cierto. Entre nosotros nunca ha habido ni discusiones ni desacuerdos. Y eso, ¡que hemos estado en situaciones difíciles! Pero siempre colaborando mutuamente.
Él admira de Santiago de Chuco rasgos que para quienes nacimos allí ni siquiera los tomamos en cuenta, como el lenguaje y hasta las voces de la gente. Así, he aquí lo que ha escrito de mi tierra y de la suya en su libro El reloj del búho:
Dejadme respirar hondo, amigos todos, para hablar de Santiago de Chuco, la más hermosa población de la serranía peruana, y de sus vates entre los cuales está César Vallejo, el más universal de los poetas del siglo XX.
Pero, antes, propongo un juego trascendente: cada peruano debe escoger dos ciudades, y adoptarlas en su corazón, como si fueran suyas de siempre. Estas dos ciudades deben pertenecer a las otras regiones respecto de su lugar de nacimiento.


Manuel Velázquez, en el extremo de la derecha

6. Invocamos
su nombre

Y continúa:
Disculpad la confidencia, en mi caso, yo he elegido a Santiago de Chuco, por la sierra, y a Pucallpa, por la selva, porque mi hogar de origen es la costeñísima Piura. A las ciudades preferidas debemos amarlas y respetarlas como a nosotros mismos para fortalecer nuestra identidad individual y nacional.
Oh, Perú, Perú, tu nombre es tan puro como el áureo metal que, para nosotros, es sólo adorno de dioses en los templos de ayer y de hoy.
Oh, Perú, Perú, bajo tu nombre se encierran aluvionales ríos de cultura del pasado que nos asombran, nos conmueven y nos hacen sentir más fuertes en nuestro camino por la historia.
Oh, Perú, Perú, tu nombre defiende a todos los seres vivos y a todos los elementos de la naturaleza, para conquistar el futuro de la alegría, que es armonía del hombre con la naturaleza y dios. Así es Santiago de Chuco, nos hace poetas cada vez que invocamos su nombre.

En el Instituto Porras

7. Acto
de donación

Para finalizar, contaré un pasaje aparentemente simple, pero que lo hallo sumamente significativo, y cuál es que desde Capulí realizamos en el Instituto Raúl Porras Barrenechea de la UNMSM, un homenaje a Georgette de Vallejo en donde en su intervención él destacó de la homenajeada aspectos importantes de quien mostró lealtad y adhesión poco común, plena y total a César Vallejo en vida como también después de muerto el poeta. Y donde Manuel dijo más o menos las siguientes palabras:
– He traído y quiero dejar en manos suyas, Dr. Jorge Puccinelli, director de esta institución, un obsequio para la biblioteca de este importante centro de investigación, y que para mí personalmente tiene un inmenso significado. Primero el libro “Perfil de frente” de mi padre, Juan Luis Velázquez, quien fue amigo cercano y entrañable de César Vallejo. En segundo lugar, quiero donar mi libro “Reloj del búho”, en donde dedico páginas conmovidas a celebrar la trayectoria del autor de los “Poemas humanos”. Y, en tercer lugar, alcanzo también el libro: “El revés del marfil”, de mi hijo Marcel Velázquez Castro, también estudioso de la vida y obra de César Vallejo y quien, para orgullo mío, ha sido destacado como el crítico más sobresaliente del Perú actual. Es decir, son tres generaciones de un solo linaje reunidos en este acto de donación, con libros dedicados a resaltar la vida y obra del poeta de Trilce, hecho para mí trascendental, pero creo que también para la literatura no solo del Perú sino del mundo.


*****



Los textos anteriores pueden ser
reproducidos, publicados y difundidos
citando autor y fuente

dsanchezlihon@aol.com
danilosanchezlihon@gmail.com

Obras de Danilo Sánchez Lihón las puede solicitar a:
Editorial San Marcos: ventas@editorialsanmarcos.com
Editorial Papel de Viento: papeldevientoeditores@hotmail.com
Editorial Bruño, Perú: ventas@brunoeditorial.com.pe
Ediciones Capulí: capulivallejoysutierra@gmail.com
Ediciones Altazor: edicionesaltazo@yahoo.es

  *****
DIRECCIÓN EN FACEBOOK
HACER CLIC AQUÍ:


*****

Teléfonos:
393-5196 / 99773-9575

Si no desea seguir recibiendo estos envíos
le rogamos, por favor, hacérnoslo saber.

viernes, 3 de julio de 2020

3 de julio. Hoy cumple años mi hermana Rosa Andrea. / El nacer de la vida.


3 DE JULIO
HOY CUMPLE AÑOS
MI HERMANA ROSA ANDREA

EL NACER
DE
LA VIDA

Danilo Sánchez Lihón


Rosa Andrea Sánchez Lihón


1. Dando
alaridos

Cuando vino al mundo mi hermana Rosita, yo tenía cinco años y mi hermano Juvenal siete. Es la tercera de una familia de once hermanos.
Para darla a luz mi madre daba tantos gritos esa madrugada en la habitación del segundo piso donde la atendían que creíamos temblando, y sacudidos como ramitas por una tempestad, que mi madre se moría.
Decían los mayores que entraban y salían del cuarto del segundo piso en donde la atendían que el hijo, o la hijita que iba a salir del vientre de mamá, se le había atravesado antes de nacer.
Eran las dos de la mañana que en mi aldea es noche cerrada, cuando a hurtadillas y trepidando de frío veíamos cómo mi abuela, mis tías y mi padre la sentaban en la cama.
Y luego le amarraban unas frazadas en torno a la cintura abultada, la alzaban y sacudían en vilo, en el aire para que la criatura bajara.
Y ella dando unos alaridos que a Juvenal y a mí nos estremecían y hacía que nos castañetearan los dientes.


Luis, Rosa Andrea, Jaime con Rondín, Mirta y Juvenal

2. Con toda
el alma

Por eso, nos llevaron casi desnudos y en ese frío glaciar hacia una habitación más lejana, que era una sala lóbrega, solemne y sin luz, por cuyo umbral sentíamos que ululaba el viento.
¿Para qué mi padre nos confinó allí? A fin de que no nos asustáramos con ese padecimiento tremendo y atroz, ni gimoteáramos como lo veníamos haciendo ya hacía rato.
Pero ya enclaustrados en ese sitio y a oscuras no podíamos permanecer tranquilos.
Salíamos gateando a tientas y subíamos hasta la mitad de la escalera para escuchar y saber lo que seguía sucediendo.
Y ver si algo podíamos hacer para aliviar tanto sufrimiento del ser que nos dio la vida. Permaneciendo en las gradas heladas en donde tiritábamos no solo de frío sino de miedo y pavor de que le pudiera suceder algo a nuestra adorada mamá.
A quien queríamos y queremos con toda nuestra alma. Mientras oímos el ajetreo de las personas a esa hora pavorosa en que reinan las sombras que se han apoderado del mundo.


La primera de la izquierda, desfilando como escolta del colegio
 
3. El suspiro
de todos

Y cuando ni un solo susurro ya se escuchaba, ni del reino animal ni del reino vegetal, ni de los seres humanos que deambulaban conmovidos, apurados y estupefactos, en la grada del escalón casi desnudos nos encontró papá, arrodillados en esos maderos titubeantes.
Y con un resondro otra vez nos hizo bajar, obligándonos a permanecer en la sala sobre un tosco cuero de venado que había al pie de la mecedora. Pero de tanto temblar resultábamos fuera del pellejo y rodando en el suelo a cuál más gélido: el piso o ese cuero.
Ahí nos encogimos chocando diente con diente, al punto que yo tenía que sostener mi mandíbula inferior con las manos para no oír tanto ese ruido de cristales que temía que se iban a romper.
Hasta que escuchamos en esa noche tupida e inmensa el llanto límpido, terso y cálido de un recién nacido.
Era una nota dulce, diáfana y entrañable que lo sentí como un rapo de luz y de salvación en ese cataclismo, borrasca o tempestad. Era un llanto cariñoso, absoluto y total, tal y como ahora es mi hermana Rosita.


Rosa Andrea Sánchez Lihón

4. Alguien
había nacido

Y todo se hizo luz en ese instante que parecía fatal. Todo lo iluminó ese llanto intenso en la noche intrincada y llena de pavor. Resaltaba ese gemido de la creación sobre todas las voces, apuros, alarmas y temores del universo. Como si todos los demás sonidos se hubieran apagado, humillado y arrodillado reverentes ante ese triunfo de la vida, en donde ahora solo sobresalía aquel sollozo como un absoluto.
Que, pese a que era llanto, era como si repentinamente hubiera salido el sol. O amaneciera. O como se abriera alguna puerta en el infinito. O estallara algún fenómeno en el espacio estelar.
Rato después es que escuchamos el suspiro de todos, y ruidos de utensilios. Era que alguien había nacido y era que mi madre se había salvado.
Entonces yo recostado en mi hermano me puse a llorar, pero hondamente y sin quejidos. Eso sí, bañado en lágrimas y con temblores incontrolables de mi cuerpo. Embargado por un hondo sentimiento, no sé si de alegría o de pena por el misterio de la vida, confundido y límpido como a veces suelo llorar. Con suspiros hacia adentro; solo para el fondo de mi corazón que lo siento sufrir, aunque no se lo pueda notar desde afuera.


 
Rosa Andrea Sánchez Lihón

5. Como
una flor

Ahí fue que Juvenal no sé si sabiendo que yo lloraba y para consolarme, porque él presintiera que algo me podía pasar, aunque no veía mis lágrimas ni podía escuchar mis quejidos, o quizá solo por querer curiosear, me dijo:
– ¡Yo, hermanito, voy a ver qué pasa! Y luego te vengo a contar.
Yo me quedé en esa sala tenebrosa y él subió gateando otra vez por la escalera. Se demoró un rato grande en que empezaron a darme miedo los retratos de los abuelos y bisabuelos ya difuntos que pendían de las paredes de esa sala.
Pero después volvió, cayendo hacia abajo como alguien que se desprendiera de un árbol, ya de regreso, para decir feliz y rozagante:
– Nos ha nacido una hermanita, linda como una flor.
– ¿La has visto?
– A ella no, pero todos la miraban.
Tuvo alma para hacer aquella imagen literaria. Y, yo me pregunto hasta ahora, ¿cómo él allí mismo adivinó que se llamaría Rosa? Porque eso dijo: como una flor.


Rosa Andrea Sánchez Lihón

6. Avivar
el fuego

Y por eso hasta ahora quedo yo todavía sorprendido de lo que dijo Juvenal, y del nombre que lleva mi hermana, que es a su vez el nombre de mi abuela, la mamá de mi mamá, quien fue la partera esa noche y quien fue la primera que la sostuvo a mi hermana y la recibió en sus manos y después en sus brazos.
Ya los dos en la oscuridad de la sala nos abrazamos de contentos en esa noche tensa, enmarañada y llena de correrías y de voces. Y nosotros tirados en ese suelo y en esa oscuridad abismal.
Recién a esa hora descubrió papá que estábamos casi desnudos en ese frío helado, apenas con trusa y bivirí, tal y cómo nos habían acostado y sacado de la cama.
Ya arropados salimos al corredor contiguo donde se había armado un fogón restallante a cuya vera, y ahora sí bien arropados, nos sentaron.
Allí la Mechita ya contenta avivaba el fuego con leña seca que calentaba unas ollas preparando caldo de gallina para mi mamá y todos quienes estaban despiertos. Después se soasaron choclos. Y pronto nos servían en pocillos humeantes mates de panizara, manzanilla y toronjil.


Rosa Andrea Sánchez Lihón

7. Tan débil
y tan fuerte

Y no sé en cuántas ollas más, se preparaba infusiones de hierbas que alivian y sanan aplicados como cataplasmas a las parturientas.
Recuerdo tanto el rostro sudoroso y de contento de La Mechita, quien toda su vida fue empleada del hogar en la casa de mi abuela Rosa, tras las candelas altas, vivas y agitadas del fogón, que es el signo de lo que es la vida cuando se la asume en lo que es ayudar, condolerse y ser solidarios.
Eran tan alegres sus lágrimas confundidas con las llamas amarillas y chisporroteantes de la leña eran tan alegres y cariñosos sus ojos por vida que se había salvado, que espantaban las sombras pavorosas que se apretujaban arrojadas hacia el alrededor.
Así nació mi hermana Rosita, quien para nosotros es una segunda madre, al menos para mí, pese a que sea menor mío. Y aunque mi mamá, que esa noche parecía tan indefensa, siga viendo por nosotros, ¡es ella la que está pensando en qué me falta, qué me agobia o qué me aqueja, que en verdad es mucho. ¡Pero que, si alguien lo sabe en parte, es ella!
Pero, ¿cómo es la vida, ¿no? ¡Tan débil y titubeante! Como también: ¡tan fuerte, tan intensa y valerosa!





Los textos anteriores pueden ser
reproducidos, publicados y difundidos
citando autor y fuente

dsanchezlihon@aol.com
danilosanchezlihon@gmail.com

Obras de Danilo Sánchez Lihón las puede solicitar a:
Editorial San Marcos: ventas@editorialsanmarcos.com
Editorial Papel de Viento: papeldevientoeditores@hotmail.com
Editorial Bruño, Perú: ventas@brunoeditorial.com.pe
Ediciones Capulí: capulivallejoysutierra@gmail.com
Ediciones Altazor: edicionesaltazo@yahoo.es

  *****
DIRECCIÓN EN FACEBOOK
HACER CLIC AQUÍ:



*****

Teléfonos:
393-5196 / 99773-9575

Si no desea seguir recibiendo estos envíos
le rogamos, por favor, hacérnoslo saber.