martes, 28 de abril de 2020

28 de abril. Día de la Seguridad y Salud en el Trabajo. / Baños limpios, huertos y jardines.


28 DE ABRIL
 DÍA DE LA SEGURIDAD
Y SALUD EN EL TRABAJO

BAÑOS
LIMPIOS, HUERTOS
Y JARDINES

Danilo Sánchez Lihón



La escuela de César Vallejo, salida por las calles
de Santiago de Chuco


cuyo principio y fin
llevo grabados
César Vallejo


La pandemia del coronavirus en el Perú 
ha causado millares de muertes. ¿En qué
 debemos corregirnos y cambiar? En normas
mínimas de higiene y de salud.



En el Inide: Abelardo Oquendo, Franclin Pease, el suscrito,
Antonio Cornejo Polar y Jorge Capella

1. diversas
tendencias

Era un acontecimiento extraordinario. Se había nombrado ya a un nuevo Director General del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo de la Educación, INIDE,
Esta era una institución constituida de no menos de 500 trabajadores, creada el año 1972 para impulsar el proceso de la Reforma de la Educación Peruana, que puso en marcha el Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada del Perú. Consecuentemente, era un organismo constituido por “cerebros” que avizoraban la visión y trazaban el plan estratégico y definían los objetivos de los diversos niveles, áreas y especialidades de la educación en el Perú.
En ella se investigaba sobre diversos y complejos aspectos de la realidad educativa, se capacitaba maestros y se elaboraba material didáctico con propuestas innovadoras. Se acopiaba, procesaba y difundía la información más relevante sobre educación en el mundo contemporáneo.
Sin embargo, la política en sus diversas tendencias y la ideologización del personal académico, administrativo y técnico era extrema. Ya no era educación la que en ella se practicaba y ejercía sino política, y de las más enquistadas en el acontecer nacional.


En el Inide. Con Juan Mejía Baca

2. Como
cabía esperar

Cada partido político y agrupación de las que existen en el ámbito nacional tenía su enclave en dicha institución.
Por eso, las discusiones no dejaban de ser acaloradas y enconadas en donde las rectificaciones a esta o a la otra corriente o postura de pensamiento o escuela pedagógica constituían el orden del día.
Se disentía con ardor acerca de conceptos y hasta de la pertinencia de uno y otro vocablo para definir un aspecto o proceso de la realidad.
Se clasificaba y catalogaba a los seres humanos con rótulos de apristas, comunistas, acciopopulistas, demócratas cristianos y extremistas.
Por eso, aquella mañana se esperaba que la nueva Dirección General de la institución que había sido removida, se presentara y fuera en sus planteamientos lo más brillante de la inteligencia puesta al servicio no de la educación peruana en ese momento sino de la política local, nacional e internacional.
Como cabía esperar, el nuevo director habría de tener una posición coherente, una trayectoria incuestionable y un compromiso político correcto que satisficiera a cada agrupación presente y en plena ebullición.


En el Inide. Con Mario Samamé Boggio

3. Hizo uso
de la palabra

Solo en segundo orden interesaban los planteamientos pedagógicos que cabía alentar en los nuevos tiempos y a fin de afrontar los retos del presente y del futuro en torno no solo a uno sino a todos los asuntos concernientes al quehacer educativo vigente.
En los últimos días a nivel de gobierno central habían ocurrido cambios sorpresivos producto de un terremoto político que sacudió toda la estructura del Estado, hecho que generaba aún mayor atención, alerta y hasta suspicacia.
El día lunes se anunció en una concentración de trabajadores en la explanada más amplia del local institucional, que ese día se haría presente el nuevo Director General con su nueva planta jerárquica constituida por su equipo de flamantes directores de los órganos de línea.
La curiosidad era enorme. Felizmente, a la hora en punto anunciada, con exactitud poco acostumbrada, se hicieron presentes las nuevas autoridades. Y apareció el recién nombrado Director General. Era un hombre delgado, pulcro, con una sonrisa atenta y ojos chispeantes detrás de unos gruesos lentes de vidrio blanco. Leída la Resolución de su nombramiento y luego del protocolo de su presentación el nuevo Director General hizo uso de la palabra. Hubo un movimiento como de un oleaje gigantesco entre los que estábamos allí presentes.

En el Inide. Con Martha Fenández y Luis Alberto Sánchez

4. Los más
vistosos

– “Queridos y muy estimados trabajadores del INIDE. –Dijo–. ¡Sé de su valía! y vengo a unirme a ustedes para poner mi contribución ayudando a elevar la calidad de la educación en nuestro país. Quiero decirles en primer lugar que mi despacho siempre estará abierto a todo aquel que tenga una inquietud, un proyecto, un problema, o un asunto por resolver.
“Ayer domingo y anteayer sábado ya he estado trabajando en mi nueva oficina en éste nuestro local, a fin de conocerlo mientras ustedes permanecían en sus casas en el descanso del fin de semana que con toda justicia y toda razón se merecen.
“Hay dos aspectos que me han llamado la atención en esta sede que es de ustedes, y ahora también la siento mía. En primer término, quiero decirles con sinceridad: me ha dolido la asquerosidad de los servicios higiénicos.
“No es concebible en una institución de maestros y para maestros el estado deplorable y calamitoso de los servicios higiénicos, sin agua, sin luz, con desperdicios malolientes, inundado de charcos que no se limpian, así que he dispuesto su remodelación total y tendremos de los más vistosos, modernos, acicalados e impecables servicios higiénicos, con un personal permanente encargado de su limpieza. Y abierto a todo visitante. Y les confieso que esto es lo que más me duele que sea así en casi todas las escuelas y colegios de mi país, a cargo de maestros.

En Inide. Reunión de coordinación

5. Como
se merecen

“Porque, ¿qué enseñamos si los baños y servicios higiénicos son inmundicias? ¿Qué belleza si los muros son pintas y mugre indigno? ¿Qué educación si las puertas y entradas son aguas estancadas, insanas y fétidas, y sus rincones son basurales?
“Por eso vamos a empezar entonces con tres asuntos que me parecen de la mayor importancia:
“Uno. Mejorar y mantener limpios los servicios higiénicos, porque no es posible que estén en las condiciones en que están. Vamos a comprar y poner espejos en cada uno de ellos, y toallas. Y cuidar para que siempre estén limpios. Vamos a poner jabones y el papel higiénico que ustedes, como los maestros que nos visitan tienen que tener a la mano.”
 “En segundo lugar, me han sorprendido las paredes del interior y exterior de los ambientes que están lastimosamente sucias, por lo que vamos a pintarlas de colores armoniosos.
“Y, en tercer término, me apena el amplio espacio exterior lleno de polvo, de hierba y de tierra sin cultivar y en donde vamos a hacer jardines para llenarlos de árboles y plantas que nos prodiguen sus flores.


Reunión de trabajo, en el Inide

6. Gusto
y honor

Y prosiguió:
“Vamos a pintar el exterior de los pabellones y el interior de las oficinas con colores primorosos y cuidar su permanente conservación y estado de limpieza.
“En los espacios vacíos, donde no hay construcción ni cemento sembrado, y en donde ahora hay polvo, vamos a aprovecharlo haciendo huertos y jardines para beneficio de ustedes mismos. Ya he dispuesto para que su cuidado sea atribuido a cada unidad orgánica de la institución cercana a dichos campos.
“Y vamos a formar un coro de trabajadores, tanto de aquellos que cumplen labores académicas como de quienes desempeñan labores administrativas.
“Para ello he pedido la colaboración de un hombre entendido en esta materia como es el profesor Manuel Cuadros Bar, a quien he invitado, y está aquí presente. A él tengo el gusto y el honor de presentarlo ante ustedes esta mañana.”
Luego siguió dando orientaciones, normas, indicaciones y detalles sobre cada uno de esos tres puntos de su discurso inaugural.


Gral. Marco Fernández Baca

7. Su nivel
más alto

Enseñó a cómo usar un lavatorio, un urinario y un excusado. Enseñó a cómo lavarse las manos después de cada acto que se llevara a cabo en los servicios higiénicos. Es decir, nos enseñó primero a ser limpios.
La mayoría de especialistas y expertos en teoría política, en planes y programas de gobierno, en reformas del currículo y de la educación que esperaban un discurso ideológico, doctrinario y conceptual sobresaliente, y que tenían sus baterías listas y cargadas, como sus argumentos para oponerse, se miraban a los ojos anonadados, atónitos y sin tener nada qué decir.
Y, sobre todo, los slogans, consignas y estribillos no cabían ni tenían lugar, como tampoco los discursos preparados con resultados de diagnósticos de la realidad y lleno de planteamientos arduos y complejos, como que no tenían aquí asidero. Y los más teníamos la boca abierta.
Uno de los dirigentes de un partido político que estaba cerca le escuché decir:
– Este hombre está loco. Ho ha hablado nada de educación. Ni de las nuevas corrientes pedagógicas.
Aquel flamante Director General no era un maestro de profesión. Tampoco era un profesional de las humanidades, ni de las artes. Era un militar del Arma de Ingeniería del Ejército del Perú: el General de División, cuzqueño de nacimiento, don Marco Fernández Baca y en cuyo período de gobierno la institución floreció hasta encontrar su nivel más alto en servicio a la educación nacional.





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lunes, 27 de abril de 2020

27 de abril. El río hablador. / De cómo nos alumbrábamos antes, y ahora.


27 DE ABRIL
EL RÍO HABLADOR

DE CÓMO NOS
ALUMBRÁBAMOS
ANTES, Y AHORA

Danilo Sánchez Lihón




1. Nuestro
camino

Pero yo pregunto, con todo respeto, señor: ¿De qué vale que haya venido la luz? ¿De qué nos sirve que ahora tengamos corriente eléctrica? ¡Cuando por ella la gente ahora ha dejado el saludo, que entre nosotros era esencial!
Pero, ¿ahora señor? ¿Cómo es ahora? Mire usted, ahora hay luz radiante, la noche ya es como el día, o la mañana. Como si hubiera sol, verano y hasta primavera.
Esta es una luz preciosa, ¡amarilla y bonita!, tanto que hasta se puede ensartar el hilo en el ojo de una aguja en cualquier lugar de la calle y al primer intento.
Pero nuestra alma siento que está a oscuras, señor. ¿Qué hacer? Yo pienso que sencillamente debiéramos apagar esta luz, siquiera por un rato.
Y dejar que la luna y las estrellas alumbren más nuestro camino.




2. Una
acequia

¡El saludo se ha perdido definitivamente! Porque antes con la oscuridad queríamos saber quiénes éramos, y nos buscábamos para saludarnos.
Ahora no, nos vemos las caras; pero, ¡no nos saludamos! Somos indiferentes, descorteses y sin respeto. Hasta pareciera que nos odiamos. ¡Y no será porque no nos vemos!
Entonces, pregunto a usted, señor, con todo comedimiento y respeto: ¿para qué sirve esta luz?
¿No le parece mejor antes, con las sombras aparentes de la noche, pero sin las sombras en nuestras almas y corazones?
Y conste que eran sombras espesas, porque las noches aquí también son duras; con el peligro de caernos en una acequia o en una zanja.
¡Pero nos saludábamos, señor, incluso a oscuras en Santiago de Chuco!




3. Prestos
a ayudarnos

¡Ahora es peor tener luz afuera y estar lleno de sombras, acequias y zanjas; pero adentro, ¡en el alma!
¿No es preferible, digo entonces, respetarnos y querernos, a tener un foco de luz en el lugar que fuera? ¿Sea una esquina, sea a mitad de la calle, sea incluso lejos en otro mundo?
En el fondo hay algo peor aún, señor:
Sin luz sabíamos quiénes éramos. ¡Ahora con luz eléctrica no sabemos quiénes somos!
Ahora nos miramos las caras, pero no nos importa. ¿Por qué? ¡Porque nos sentimos extraños!
Antes sentíamos cariño, éramos hermanos, estábamos prestos a ayudarnos y acompañarnos en lo que fuera.




4. ¿Tú
quién eres?

Ahora todo eso se ha perdido.
Y sin saber siquiera quiénes somos, ¡lo que es gravísimo! Y sin importarnos la vida del prójimo, del semejante y hasta del hermano.
Ahora estamos juntos, pero sin saber quiénes somos. Y hasta festejamos con esta luz, pero no nos conocemos.
Esto para mí es muy lamentable, señor. Y causa desconsuelo si de velar por la salud y el destino de nuestro pueblo se trata.
Porque ahora, pese a que hay luz afuera, el tropiezo lo tenemos dentro, en donde ya no nos descubrimos.
Y hasta ocurre que cuando la luz se va intentamos hablarnos, arriesgando a decirnos a tientas:
– Yo soy tal. ¿Tú, quién eres?




5. Nada
qué contar

O bien:
– ¿Puedo contarte lo que hoy me ha ocurrido? O, cuéntame: ¿cómo lo has pasado hoy?
Y ahí nos quedamos callados, sin nada qué contar. Como si no tuviéramos palabras, como si la luz eléctrica nos hubiera arrebatado nuestras voces. ¡Porque ya no sabemos ni contarnos algo ni reconocernos!
Hasta que la luz vuelve para disimular nuestra indiferencia miramos en cualquier dirección, o hacia cualquier pantalla lo ajeno y lo banal.
Mirando aquello que engaña a la vida, con tal de entretenernos y mantenernos distraídos.
Ahora siento que hay luz afuera, pero sombra en nuestros corazones.


Todas las fotos de
Jaime Sánchez Lihón


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27 de abril. Nace Abraham Valdelomar. / Amistad entre dos genios.


27 DE ABRIL
NACE ABRAHAM VALDELOMAR

AMISTAD
ENTRE DOS
GENIOS

Danilo Sánchez Lihón



Abraham Valdelomar

1. Antes
de partir

César Vallejo luego de dispararse una bala en la sien, que felizmente no detonó, tuvo luego un rapto de exultación, como si hubiera vuelto a nacer. Tenía 25 años y era un ser apasionado, valeroso y audaz.
Su decisión inmediata, ante sus amigos del Grupo Norte de Trujillo, entre los cuales estaba presente Antenor Orrego, quien refiere estos acontecimientos, fue expresar aún bajo la conmoción de lo sucedido:
– ¡Entonces, me voy! ¡Definitivamente, me voy!
Todo esto también lo refieren otros amigos allí presentes que han dado testimonio de estos hechos,
Siendo que al siguiente día se embarcaba en el vapor Ucayali en el puerto de Salaverry, rumbo a la enigmática y misteriosa Lima.
Este viaje lo hacía de manera inopinada, abrupta y tajante; sin dinero, sin propósito alguno y sin contactos que pudieran auxiliarlo, tal y como lo hizo y acostumbró a hacer siempre y en muchas circunstancias y momentos de su vida. Era el 27 de diciembre del año 1917. Antes de partir escribió:

Plaza de Armas de Trujillo

2. Verano,
ya me voy

Verano, ya me voy. Y me dan pena
las manitas sumisas de tus tardes.
Llegas devotamente; llegas viejo;
y ya no encontrarás en mi alma a nadie.
Verano! y pasarás por mis balcones
con gran rosario de amatistas y oros,
como un obispo triste que llegara
de lejos a buscar y bendecir
los rotos aros de unos muertos novios.
Verano, ya me voy. Allá, en setiembre
tengo una rosa que te encargo mucho;
la regarás de agua bendita todos
los días de pecado y de sepulcro.
Si a fuerza de llorar el mausoleo,
con luz de fe su mármol aletea,
levanta en alto tu responso, y pide
a Dios que siga para siempre muerta.
Todo ha de ser ya tarde;
y tú no encontrarás en mi alma a nadie.
Ya no llores, Verano! En aquel surco
muere una rosa que renace mucho...
 De este modo se despedía de Zoila Rosa Cuadra quien motivara el intento fallido de suicidio. Lo dice en el poema, cuando menciona: En aquel surco muere una rosa que renace mucho.

César Vallejo

3. Siento
a Dios

Ya en el barco que lo conducía, en una travesía que duró cuatro días de Trujillo a Lima, del 27 al 30 de diciembre, de pie y en la borda de la nave escribe el poema Dios, donde dice:
Siento a Dios que camina
tan en mí, con la tarde y con el mar.
Con él nos vamos juntos. Anochece.
Con él anochecemos, Orfandad...
Pero yo siento a Dios. Y hasta parece
que él me dicta no sé qué buen color.
Como un hospitalario, es bueno y triste;
mustia un dulce desdén de enamorado:
debe dolerle mucho el corazón.
Oh, Dios mío, recién a ti me llego
hoy que amo tanto en esta tarde; hoy
que en la falsa balanza de unos senos,
mido y lloro una frágil Creación.
Y tú, cuál llorarás..., tú, enamorado
de tanto enorme seno girador...
Yo te consagro Dios, porque amas tanto;
porque jamás sonríes; porque siempre
debe dolerte mucho el corazón.

Abraham Valdelomar

4. La chispa
divina

Ya en Lima conoce personalmente a Abraham Valdelomar, quien era el intelectual dominante de la época, el más vigente y celebrado; y quien marcaba el gusto estético y literario de ese momento. ¿Cómo fue este encuentro? Antes se contaba una anécdota que no consta en ningún escrito y que después ha desaparecido de toda boca.
Ya no se escucha decir aquella versión en ninguna parte. Y ello ha ocurrido así posiblemente porque se sabe mejor cual fue el trato que le prodigó Abraham Valdelomar a César Vallejo. Aprecio que rayó en una admiración total y sin límites, hasta ser suprema. Y que la dejó escrita, y en donde le dice:
Hermano en el dolor y en la Belleza, hermano en Dios: hay en tu espíritu la chispa divina de los elegidos… podrán los hombres no creer en ti; serán capaces de no arrodillarse a tu paso los esclavos; pero, sin embargo, tu espíritu, donde anida la chispa de Dios, será inmortal, fecundará otras almas y vivirá radiante en la gloria, por los siglos de los siglos. Amén.
Pero, ¿cuál era aquella versión que circulaba antes, seguramente porque la figura de Abraham Valdelomar tenía en ese entonces tanto o más peso y reconocimiento que la de César Vallejo?

Palais Concert, en Lima. El edificio verde

5. Personaje
sobresaliente

Contaba dicha historia que Vallejo acercándose adonde Abraham Valdelomar ejercía cátedra, desde el Palais Concert de Lima, Vallejo le habría dicho titubeante:
– Vengo de Trujillo trayéndole el saludo de toda la intelectualidad joven del norte del Perú.
Y Valdelomar entonces displicente, extendiéndole la mano le habría respondido:
–Vaya usted y cuente a sus amigos de Trujillo que ha besado la mano del Conde de Lemos.
Porque Conde de Lemos era la manera como él se hacía llamar, creo yo que era para burlarse de la aristocracia limeña soberbia y arrogante y que él desplazó de la escena cultural viniendo desde una provincia.  Pero ahora se sabe que el encuentro entre ambos se produjo de otra manera, y no fue así.
Lo cierto es que Víctor Raúl Haya de la Torre, con quien César Vallejo compartió días de amistad y compañerismo en las aulas de la Universidad de Trujillo, fue quien le instó a visitar a Abraham Valdelomar, personaje sobresaliente e intelectualmente el más descollante del Perú de ese momento, quien dirigía además la revista Mundo Limeño.

A. Valdelomar, con saco oscuro. C. Vallejo, con papel en la mano

6. Estupefacto
de emoción

Se dice que el mismo Haya de la Torre pasó a máquina los poemas de Vallejo para que éste los presentara ante la figura del arte más relumbrante de esos días, quien al echarle un vistazo a los poemas que Vallejo le extendió se quedó mudo, vibrante de asombro, estupefacto de emoción.
No se movía ni emitía gesto alguno; se había quedado anonadado. Le pidió, eso sí, que no se vaya, que lo espere un instante, que quería conversar con él.
Y dejó todo para salir a la calle y caminar juntos, preguntándole él de dónde era, cuáles eran sus lecturas y sus planes, como era su vida, qué pensaba de esto y de aquello, de lo propio como de lo ajeno.
Le preguntó, lógicamente, cómo había hecho la proeza de escribir los poemas que escribió solo leyendo a clásicos, románticos y modernistas. Y lo invitó a colaborar en la revista Mundo Limeño en donde apareció publicado el poema Los heraldos negros.
 Abraham Valdelomar había regresado hacía cinco años de Europa, donde vivió un buen tiempo en Roma, absorbiendo lo mejor de la cultura de ese momento, empapándose de ideas y llenándose de mundo. Se había interesado por todas las nuevas corrientes artísticas, tan febriles en aquella época en la capital italiana.

Santiago de Chuco, tierra de Vallejo

7. El genio
de la tierra

César Vallejo y Abraham Valdelomar pasearon por las calles coloniales de la Lima vieja, se acercaron a los parajes de la Plaza San Martín, que recién se construía esos días para conmemorar el centenario de la independencia del Perú.
Avanzaron por la avenida Colmena que recién se diseñaba hasta la avenida Tacna. Incursionaron por Barrios Altos en donde César Vallejo tenía su pensión, en la calle Acequia Alta.
Con César Vallejo Abraham Valdelomar era sincero, cordial e íntimo. Ante los otros que se acercaban asumía inmediatamente poses de gran señor, de icono intelectual, de un dandi de la escena social. De un numen artístico y secular, que reclamaba incienso, gloria y adoración.
Pasaban los extraños y él se preguntaba, pensando en César Vallejo quien iba silencioso a su lado: cómo es que el genio de la tierra aflora por boca de alguien.
Y, cómo es que las manos que escriben pueden exorcizar mundos. Y cómo es que la fuerza telúrica de una realidad asombrosa y abismal, como son los andes, pueden tener sus voceros, atalayas y demiurgos imprevistos y genuinos.

Foto 7
Jaime Sánchez Lihón


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